(BILBAO).

La noción de pobreza energética, que sufren miles de personas en el Estado español por la incapacidad de afrontar elevadas facturas eléctricas para poner la calefacción, ya no es solo cosa del invierno. El aumento de las temperaturas y las constantes olas de calor complican la vida dentro de los hogares también en verano.

En determinadas latitudes, el aire acondicionado es desde hace años un aparato imprescindible para poder tener algún tipo de vida durante el verano. Ahora esas latitudes se están ampliando por lo que el debate de la tarifa de la luz ya no es tan estacional. Si tener la casa caliente (quien tiene casa) en invierno es una cuestión de clase, habitar un ambiente fresco en verano, también. Y no solo por tener o no aire acondicionado, o por poder encenderlo, sino por residir en viviendas con buen aislamiento y en barrios con amplias zonas verdes y árboles que dan cobijo y bajan la temperatura. Queremos más zonas verdes en nuestras ciudades y en nuestros pueblos.