(BILBAO).

¿Has probado a preguntarle a tu hermano, sobrino o padre cuántas veces al día piensa en el Imperio Romano? Es posible que la respuesta te sorprenda, o eso podría parecer según algunos contenidos virales en redes sociales en los que muchos hombres admiten que piensan todos los días en este tiempo histórico. Es lo que tiene la construcción de mitos en los que se unen recreaciones patriarcales basadas en la guerra y la fuerza física como pilares y la noción de idealizar el pasado, aunque no tengamos ni idea de él. El cine y toda su industria hacen también su trabajo. Hay maquinarias que siempre funcionan.

Por aquel entonces de hace veinte siglos o por ahí, la esclavitud estaba en auge, lo mismo que el patriarcado; aún no el capitalismo. Desde aquel mito que gran parte la población actual tiene tan incrustado, los imperios no han dejado de tratar de imponer la ley del más fuerte. Y hay épocas en las que se envalentonan todavía más. Como la actual.

El mundo está en llamas. Genocidios, escaladas bélicas, secuestros, acuerdos comerciales, bloqueos, amenazas. Los imperios, y quienes los gobiernan, buscan salidas para mantener un viejo orden renovado. ¿No estamos viendo más de lo mismo?

Es necesario actualizar los marcos y las herramientas para desguazar los imperios, empezando por entenderlos. “El imperialismo no solo extrae recursos naturales. Extrae tiempo, trabajo y vidas”, dice la periodista e investigadora Emanuela Borzacchiello.

¿Pensará Trump en el Imperio Romano? Seguro que varias veces al día.

[Lee aquí el artículo original, publicado en Pikara Magazine]