(BILBAO).
En la redacción de Pikara Magazine hay un libro del austriaco Heinz Nußbaumer titulado Jomeini. Revolucionario en nombre de Alá. Es del Círculo de Lectores y editado en 1980. Nadie sabe por qué. Ahí está, con otros muchos libros, revistas y estudios. Tal vez sea una señal: un libro perenne que nos recuerda que no tenemos ni idea de la historia de Irán, aunque sea un país que sale constantemente en los medios.
En Irán hubo democracia, pero fue derrocada por Estados Unidos tras la nacionalización del petróleo, hasta entonces en manos extranjeras. “Todo lo que ha ocurrido desde entonces es consecuencia de aquella intervención”, ha dicho el historiador Stephen Kinzer en una entrevista en El País.
“¿Por qué ustedes, los norteamericanos, hicieron aquello tan terrible?”, gritó. “¿Por qué, por qué lo hicieron?”, insistió. Estas preguntas de incomprensión de una mujer iraní fueron recogidas en el libro de Kinzer, Todos los hombres del sha, en el que narra el derrocamiento en 1953 de Mohammad Mossadegh, impulsor de un incipiente sistema democrático iraní. Con él, por ejemplo, se empieza a reformar el ejército y se legaliza al Tudeh (el partido comunista de Irán), se establecieron medidas sociales como la libertad de expresión y se prometió el reparto de la tierra. Y tal vez la más significativa: la nacionalización del petróleo.
“Si la reacción popular fue de júbilo, la reacción de Occidente fue declarar el bloqueo a Irán y el boicot a su petróleo, de tal forma que Irán quedó al borde de la bancarrota”, escribe María Jesús Merinero en Irán. Un desorden prometedor. Aquello suscitó en Irán un éxtasis patriótico y convirtió a Mossadegh en héroe nacional; la revista Time lo declaró hombre del año en 1953.
“Mis compatriotas carecen de las cosas más indispensables para la existencia. Su nivel de vida es probablemente uno de los más bajos del mundo (…). Tal como está organizada ahora, sin embargo, la industria petrolera no ha aportado prácticamente nada al bienestar del pueblo ni al progreso técnico o industrial de mi país”, dijo el líder iraní ante las Naciones Unidas.
Kinzer recuerda que se impuso un abrumador embargo que devastó la economía de Irán. Y eso trajo inestabilidad, terreno fértil para el golpe de Estado orquestado por la CIA y la restitución del sha. Este fue el primer derrocamiento de un presidente a manos de la CIA. Desde entonces, suma y sigue.

